Pueden el Derecho penal y la dogmatica ignorar el conocimiento empirico que interesa al fenomeno del crimen? Puede el legislador obviar la realidad que pretende moldear? Puede afirmarse que una decision legislativa o una propuesta dogmatica es correcta sin valorar los efectos (empiricos) de las sanciones penales y de la interpretacion planteada?La politica legislativa penal de las ultimas decadas, calificada por la doctrina como expansiva y punitivista, se basa usualmente en un supuesto conocimiento de la realidad acerca de las tendencias delincuenciales, de las demandas sociales de intervencion, de la capacidad disuasoria de la ley penal que, sin embargo, no se apoya en evidencias cientificas y, en ocasiones, culmina incluso en decisiones politico-criminales en la direccion contraria. No es que el legislador no parta de la realidad, sino que desconoce la realidad de la que parte (o, al menos, su conocimiento no se puede calificar como cientifico). Olvida, asi, la relevancia que tiene un adecuado acceso a los elementos facticos de referencia a la hora de definir tanto la racionalidad etica de las leyes como la racionalidad pragmatica o de correspondencia entre los fines y los medios usados. Frente a esta situacion, la presente obra colectiva aborda cinco de las principales cuestiones que afectan al Derecho penal y a la Politica Criminal en la actualidad desde la premisa de que es necesario establecer puentes entre lo normativo y lo empirico, esto es, contrastar los presupuestos facticos de la realidad que interesa al Derecho penal y, al mismo tiempo, no sobrepasar en su regulacion los limites deontologicos establecidos en nuestro Estado social y democratico de Derecho.