La migracion es, a menudo, un pasaje precipitado de un lugar ya familiar a otro aun ajeno. Pero no pocas veces es tambien el meditado viaje desde un hogar que ha devenido ajeno, hasta un paraje inedito que ya resultaba, casi antes de haber llegado, extranamente familiar. A la vez, y ello no es menos importante, migrar es trastocar la temporalidad mas intima, marcar un antes y un despues en la vida. El vertigo, entre movimiento y precipitacion, auna en cierta forma estas dos rectificaciones subjetivas, la del espacio y la del tiempo. [ ] Hoy, urge responder a los adalides de esa deriva civilizatoria que arenga la xenofobia. No perderemos ni una sola oportunidad de rebatir, de la mano de una razon mas real, los nuevos discursos del odio: ficciones mezquinas que persiguen silenciar todo cuestionamiento del narcisismo mas burdo, el que pretende garantizarnos que sabemos quienes somos y lo que el otro es . Del prefacio