Dos temas ocupan el desarrollo de este seminario. Por un lado, algo muy particular, que es la experiencia analitica. Ya aqui hay un esbozo del problema del fin del analisis y de la posicion del psicoanalista, que recorre toda la ensenanza de Lacan. Por otra parte, el seminario trata de algo muy general, y es lo que Freud aporta a la obra en la que estamos inmersos. Esa obra es la del discurso de la ciencia. El deseo del hombre, largamente adormecido por los moralistas, domesticado por los educadores y traicionado por las academias, se refugio en la ciencia, en la pasion mas sutil y mas ciega, que es la que ilustra la historia de Edipo. La pasion de un saber que se quiere absoluto y se desentiende de las consecuencias de su ejercicio. Es en parte por esto que Lacan vaticina aqui que las ciencias humanas seran cada vez mas ineptas para tratar los fenomenos de violencia que habran de interpelarnos progresivamente. Acaso este sea el seminario mas politicamente incorrecto de Lacan. Pocos cursos despliegan una lucidez respecto de la epoca -lucidez dificil de asimilar- como la que destella en las encrucijadas de este camino.