Héctor de Mauleón le ha devuelto a la crónica sus poderes: voluntad de estilo, erudición, sencillez y profundidad a un tiempo, pasión por los secretos, gran misterio revelado en un relámpago histórico.En pocos escritores el periodismo ha alcanzado la calidad y altura prosísticas con las que De Mauleón resuelve sus reportajes y sus textos de prensa. En las páginas que ha escrito desde hace más de veitne años y en varios libros fundamentales de historia urbana, la crónica vuelve a ser relato, ensayo personal, indagación íntima, reconstrucción de época, todo puesto bajo la destreza de una mano que dirige y organiza las tramas de éste y otros tiempos.La ciudad que nos inventa es el libro más improtante que se haya escrito en el México moderno sobre el laberinto urbano que habitamos día a día. Al mismo tiempo historia social e íntima formada por miniaturas colosales, datos curiosos, revelaciones insólitas, la ciudad brilla desde el año de 1509 hasta la demolición del Cine Teresa y la celebración de los doscientos años de la Catedral.¿Quiere usted saber la historia de la cerveza, del galeón de Manila, del año de la peste, de las rameras corregidas, de la Estación Buenavista? En estas páginas se encuentran historias, personajes, calles, luces de la ciudad a través de crónicas de seis siglos, la ciudad que como escribió Paz "todos soñamos y que cambia sin cesar mientras la soñamos, / la ciudad que despierta cada cien años y se mira en el espejo de una palabra y no se reconoce y otra vez se echa a dormir".—Rafael Pérez Gay
"Escribir es como una droga. Se empieza por puro placer y acabas organizando tu vida como los drogadictos, en torno a tu vicio." Esta frase del escritor portugués Antonio Lobo Antunes me llevó a reunir los testimonios de más de cincuentaescritores de diferentes épocas y países sobre su quehacer literario en Gajes del oficio. La pasión de escribir. El lector dispone ahora de estas confesiones en forma de libro, páginas por las que pasan la decisión de dedicarse a la literatura, el deseo de narrar una historia, el miedo al fracaso, la obsesión ante el papel en blanco y, en fin, los demonios interiores que suelen perseguir a los escritores. Leer las confidencias de Así escribo nos revela que dedicarse a la literatura no representa, como la gente comúnmente cree, una vida de libertad y placer. El escritor tiene que luchar continuamente con su voz interior.
Héctor de Mauleón le ha devuelto a la crónica sus poderes: voluntad de estilo, erudición, sencillez y profundidad a un tiempo, pasión por los secretos, gran misterio revelado en un relámpago histórico.En pocos escritores el periodismo ha alcanzado la calidad y altura prosísticas con las que De Mauleón resuelve sus reportajes y sus textos de prensa. En las páginas que ha escrito desde hace más de veitne años y en varios libros fundamentales de historia urbana, la crónica vuelve a ser relato, ensayo personal, indagación íntima, reconstrucción de época, todo puesto bajo la destreza de una mano que dirige y organiza las tramas de éste y otros tiempos.La ciudad que nos inventa es el libro más improtante que se haya escrito en el México moderno sobre el laberinto urbano que habitamos día a día. Al mismo tiempo historia social e íntima formada por miniaturas colosales, datos curiosos, revelaciones insólitas, la ciudad brilla desde el año de 1509 hasta la demolición del Cine Teresa y la celebración de los doscientos años de la Catedral.¿Quiere usted saber la historia de la cerveza, del galeón de Manila, del año de la peste, de las rameras corregidas, de la Estación Buenavista? En estas páginas se encuentran historias, personajes, calles, luces de la ciudad a través de crónicas de seis siglos, la ciudad que como escribió Paz "todos soñamos y que cambia sin cesar mientras la soñamos, / la ciudad que despierta cada cien años y se mira en el espejo de una palabra y no se reconoce y otra vez se echa a dormir".—Rafael Pérez Gay
"Escribir es como una droga. Se empieza por puro placer y acabas organizando tu vida como los drogadictos, en torno a tu vicio." Esta frase del escritor portugués Antonio Lobo Antunes me llevó a reunir los testimonios de más de cincuentaescritores de diferentes épocas y países sobre su quehacer literario en Gajes del oficio. La pasión de escribir. El lector dispone ahora de estas confesiones en forma de libro, páginas por las que pasan la decisión de dedicarse a la literatura, el deseo de narrar una historia, el miedo al fracaso, la obsesión ante el papel en blanco y, en fin, los demonios interiores que suelen perseguir a los escritores. Leer las confidencias de Así escribo nos revela que dedicarse a la literatura no representa, como la gente comúnmente cree, una vida de libertad y placer. El escritor tiene que luchar continuamente con su voz interior.