Leer a César Vallejo es, para muchos, una experiencia cautivante. Los heraldos negros, uno de sus poemarios más conocidos, es estudiado desde una perspectiva novedosa que revela la presencia, muchas veces conflictiva, de varios estilos en el texto: el estilo romántico convive con el estilo modernista de Rubén Darío, y surge en varios poemas el estilo netamente vallejiano. Camilo Fernández Cozman parte de la notable contribución académica de los estudios sobre César Vallejo, que comenzó desde la publicación del poemario en 1919 y continúa hasta nuestros días. Su aporte se basa en la lingüística cognitiva de George Lakoff y Mark Johnson, y de la Retórica General Textual de Bottiroli. Primero, delinea el contexto a partir del análisis de los antecedentes de Vallejo en la tradición poética peruana y de su relación con el Romanticismo y el Grupo Norte. Luego, examina las metáforas orientacionales, los personajes más relevantes y los estilos de pensamiento en algunos de los poemas que constituyen las seis partes de Los heraldos negros. Finalmente, confronta el poemario vallejiano con La canción de las figuras de José María Eguren, Alma América de José Santos Chocano y los textos poéticos de Abraham Valdelomar
Sobre la base de los conceptos de transculturación narrativa de Ángel Rama y de heterogeneidad cultural de Antonio Cornejo Polar, pero adaptándolos al análisis de la poesía, Camilo Fernández Cozman aborda en este estudio el diálogo que se evidencia, en la poesía de César Vallejo, Antonio Cisneros y José Watanabe, entre culturas distintas desde el discurso de sujetos descentrados o fragmentados cuyas identidades se constituyen gracias a una pluralidad de voces. Esa condición del migrante, cuya perspectiva permite que se despliegue la interculturalidad en el discurso, es analizada en sus distintos niveles con gran rigor metodológico. Gracias a ello, Fernández Cozman nos muestra cómo en la poesía de Vallejo aflora la simbología andina en Trilce y asistimos a la universalización de lo andino en Poemas humanos; cómo un sujeto afroperuano nos habla en Comentarios reales y de qué manera una comunidad campesina obligada a migrar da forma a Crónica del Niño Jesús de Chilca, de Cisneros; por último, nos revela la impronta del haiku como manifestación de la cultura japonesa y de la cosmovisión de Laredo en El huso de la palabra e Historia natural de Watanabe.
Leer a César Vallejo es, para muchos, una experiencia cautivante. Los heraldos negros, uno de sus poemarios más conocidos, es estudiado desde una perspectiva novedosa que revela la presencia, muchas veces conflictiva, de varios estilos en el texto: el estilo romántico convive con el estilo modernista de Rubén Darío, y surge en varios poemas el estilo netamente vallejiano. Camilo Fernández Cozman parte de la notable contribución académica de los estudios sobre César Vallejo, que comenzó desde la publicación del poemario en 1919 y continúa hasta nuestros días. Su aporte se basa en la lingüística cognitiva de George Lakoff y Mark Johnson, y de la Retórica General Textual de Bottiroli. Primero, delinea el contexto a partir del análisis de los antecedentes de Vallejo en la tradición poética peruana y de su relación con el Romanticismo y el Grupo Norte. Luego, examina las metáforas orientacionales, los personajes más relevantes y los estilos de pensamiento en algunos de los poemas que constituyen las seis partes de Los heraldos negros. Finalmente, confronta el poemario vallejiano con La canción de las figuras de José María Eguren, Alma América de José Santos Chocano y los textos poéticos de Abraham Valdelomar
Sobre la base de los conceptos de transculturación narrativa de Ángel Rama y de heterogeneidad cultural de Antonio Cornejo Polar, pero adaptándolos al análisis de la poesía, Camilo Fernández Cozman aborda en este estudio el diálogo que se evidencia, en la poesía de César Vallejo, Antonio Cisneros y José Watanabe, entre culturas distintas desde el discurso de sujetos descentrados o fragmentados cuyas identidades se constituyen gracias a una pluralidad de voces. Esa condición del migrante, cuya perspectiva permite que se despliegue la interculturalidad en el discurso, es analizada en sus distintos niveles con gran rigor metodológico. Gracias a ello, Fernández Cozman nos muestra cómo en la poesía de Vallejo aflora la simbología andina en Trilce y asistimos a la universalización de lo andino en Poemas humanos; cómo un sujeto afroperuano nos habla en Comentarios reales y de qué manera una comunidad campesina obligada a migrar da forma a Crónica del Niño Jesús de Chilca, de Cisneros; por último, nos revela la impronta del haiku como manifestación de la cultura japonesa y de la cosmovisión de Laredo en El huso de la palabra e Historia natural de Watanabe.