Entre las contribuciones más importante del libro, más allá de la denuncia del modo de aprender "escolarizado", es su análisis del rol que debiesen tener los y las educadoras. Entiende como tarea central del educador/a en el proceso educativo su capacidad de estimular preguntas por parte de quienes educan y de mantenerse alerta y receptivo tanto a las respuestas como a las nuevas preguntas de niños, niñas y jóvenes. Si bien muchas de las acciones que tienen lugar en un aula escolar convencional incluyen patrones de preguntas, estas no necesariamente inducen a la exploración de respuestas y a nuevas preguntas de estudiantes. Calvo sugiere que en la relación pedagógica educando-educador es tarea central del o la educadora, el desafiar a sus estudiantes a mantenerse activos en los procesos de pregunta/respuesta/pregunta. Y a partir de esta relación dialógica, explorar y descubrir la forma como niños y jóvenes utilizan su capacidad de pregunta, imaginación, relación, análisis de información para dar forma a conocimiento nuevo y acciones relevantes.
El libro asume de manera clara y directa que las ciencias sociales que recoge una tradición que ya, desde el informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales (Wallerstein, 1996), las caracterizan, a saber: su desprendimiento de la filosofía en el siglo XVII, su recorrido para posicionarse en el concierto del conocimiento académico, su centralidad en el conocimiento, la referencia que ellas hacen al mundo empírico, que puede ser indagado mediante el uso del método científico, sin que este se reduzca al experimento de laboratorio. Todo lo anterior se puede enmarcar para efectos reflexivos y de producción de un nuevo conocimiento que esté "al otro lado del neoliberalismo" [Álvaro Díaz Gómez]
Una buena educación no está orientada hacia el mercado, sino, trabaja como afirmación y potenciación de vida. Esta es la base de las relaciones entre educación y complejidad. Los lenguajes, las estructuras, los procesos y las instancias organizativas merecen ser re-pensadas de cara a estas relaciones. Este es el tema del libro, escrito por una red de investigación conformada por profesores de la Universidad de la Serena (Chile), la Universidad Nacional Autónoma del Estado de Puebla (México), la Universidad Latina (México) y la Universidad El Bosque (Colombia). Los textos presentan tanto un estado del arte del trabajo sobre complejidad y educación como propuestas innovadoras. Es posible y necesario hacer educación en complejidad.
Una buena educación no está orientada hacia el mercado, sino, trabaja como afirmación y potenciación de vida. Esta es la base de las relaciones entre educación y complejidad. Los lenguajes, las estructuras, los procesos y las instancias organizativas merecen ser re-pensadas de cara a estas relaciones. Este es el tema del libro, escrito por una red de investigación conformada por profesores de la Universidad de la Serena (Chile), la Universidad Nacional Autónoma del Estado de Puebla (México), la Universidad Latina (México) y la Universidad El Bosque (Colombia). Los textos presentan tanto un estado del arte del trabajo sobre complejidad y educación como propuestas innovadoras. Es posible y necesario hacer educación en complejidad.