Este número de Concilium explora la danza como una práctica universal que trasciende culturas, épocas e incluso especies, y que conecta a los individuos con su entorno y consigo mismos a través del movimiento. A través de sus múltiples expresiones -desde la espiritualidad hasta la resistencia cultural y social-, la danza se revela como una forma de resistencia que desafía las estructuras opresivas y fomenta la creación de nuevas realidades. Las contribuciones aquí reunidas examinan el poder transformador de la danza, su vínculo con la religión y su capacidad de reconfigurar las relaciones entre individuos, comunidades y el cosmos.
Hoy en día, muchas personas se preguntan cómo podría crearse un nuevo mundo sobre los cimientos de una humanidad común, el respeto de los derechos y las libertades de las personas, y su autonomía propia y de grupo. ¿Cómo puede el mundo liberarse de las ideologías destructivas que fomentan el conflicto en lugar de la amistad entre los pueblos, las naciones y los diferentes grupos de la sociedad contemporánea?Este volumen de Concilium asume la tarea teológica de profundizar y diseñar un retrato del mensaje evangélico de la hospitalidad y la amistad como una forma de ser humano, y cristiano, así como una forma de ser Iglesia.
Cuando el mundo que nos parecía seguro comienza a desmoronarse, es hora de revisitar la experiencia fundacional del misterio amoroso de lo real, como manantial místico y ético explorado por las religiones de la humanidad y el cristianismo en particular, para beber de esa fuente de vida, dignidad, sentido y esperanza. Este número de Concilium dedicado a la providencia divina desea contribuir a la reflexión y al debate teológicos contemporáneos sobre esa presencia-ausencia amorosa que animó a Jesús de Nazaret y a su comunidad mesiánica a confiar en el amor incondicional del Abba "que hace salir su sol sobre buenos y malos, que hace llover sobre justos y pecadores" (Mt 5,45).