¿Se ha estimado siempre a la libertad como algo valioso en la vida humana? ¿Incluso tan valioso como para resignar ante ella esa misma vida? Todos los elementos de juicio llevan a una respuesta afirmativa. ¿Por qué es así? ¿Qué hay allí significado por esa palabra que sea capaz de suscitar tan universal y profunda adhesión, y de suscitarla siempre de manera prácticamente unánime?A la libertad, en nuestros días, se la proclama y se le rinde culto. Las ideologías todas la tienen como principio. Junto con la democracia, constituyen los dogmas básicos de nuestro tiempo. Si preguntamos qué es la libertad, intentando separarnos de las abstracciones ideológicas, se nos responde mediante una confesión de la fe en ella. Se ha querido alimentar el concepto de libertad con el vacío, con la ideología que es absolutamente estéril, y que se rellena solamente con poder.
Desde su primera edición en 1984, este libro ha introducido a centenares de jóvenes en la filosofía política de la tradición cristiana occidental. Se trata de una obra que, como el buen vino, se degusta cada vez mejor con el paso de los años, en la medida que la historia va ratificando sus enseñanzas. Y es que el recto orden social, político y económico que el Profesor Widow enseña y promueve a lo largo de estas páginas es fuente de paz para los pueblos; mientras que las ideologías, cual becerro dorado, ocultas tras una apariencia cautivadora, conducen de continuo a la civilización hacia el abismo. Esta obra, compuesta por cuatro partes, contiene las lecciones de filosofía política que su autor dictó durante décadas en diferentes universidades. Gracias al orden, claridad y dinámica exposición de ideas con que se encuentra escrita, entrega al lector una experiencia única: la de revivir aquellas cátedras universitarias, a un punto tal en que la voz profunda y sabia del Profesor Widow traspasa la tinta y hace vibrar la inteligencia de sus nuevos pupilos. Ordenar las ideas es un requisito para conquistar la felicidad. Así como el obrar sigue al ser, el buen vivir es fruto del buen pensar. La paz social y la amistad cívica, objetivos del orden político, son consecuencia de aquella integridad de vida: a ciudadanos virtuosos, sociedades felices. Este libro contiene las bases morales e intelectuales de ambos.
¿Se ha estimado siempre a la libertad como algo valioso en la vida humana? ¿Incluso tan valioso como para resignar ante ella esa misma vida? Todos los elementos de juicio llevan a una respuesta afirmativa. ¿Por qué es así? ¿Qué hay allí significado por esa palabra que sea capaz de suscitar tan universal y profunda adhesión, y de suscitarla siempre de manera prácticamente unánime?A la libertad, en nuestros días, se la proclama y se le rinde culto. Las ideologías todas la tienen como principio. Junto con la democracia, constituyen los dogmas básicos de nuestro tiempo. Si preguntamos qué es la libertad, intentando separarnos de las abstracciones ideológicas, se nos responde mediante una confesión de la fe en ella. Se ha querido alimentar el concepto de libertad con el vacío, con la ideología que es absolutamente estéril, y que se rellena solamente con poder.
Desde su primera edición en 1984, este libro ha introducido a centenares de jóvenes en la filosofía política de la tradición cristiana occidental. Se trata de una obra que, como el buen vino, se degusta cada vez mejor con el paso de los años, en la medida que la historia va ratificando sus enseñanzas. Y es que el recto orden social, político y económico que el Profesor Widow enseña y promueve a lo largo de estas páginas es fuente de paz para los pueblos; mientras que las ideologías, cual becerro dorado, ocultas tras una apariencia cautivadora, conducen de continuo a la civilización hacia el abismo. Esta obra, compuesta por cuatro partes, contiene las lecciones de filosofía política que su autor dictó durante décadas en diferentes universidades. Gracias al orden, claridad y dinámica exposición de ideas con que se encuentra escrita, entrega al lector una experiencia única: la de revivir aquellas cátedras universitarias, a un punto tal en que la voz profunda y sabia del Profesor Widow traspasa la tinta y hace vibrar la inteligencia de sus nuevos pupilos. Ordenar las ideas es un requisito para conquistar la felicidad. Así como el obrar sigue al ser, el buen vivir es fruto del buen pensar. La paz social y la amistad cívica, objetivos del orden político, son consecuencia de aquella integridad de vida: a ciudadanos virtuosos, sociedades felices. Este libro contiene las bases morales e intelectuales de ambos.