Un día 13 de mayo de 1917 la Santísima Virgen María se aparece por primera vez a tres pequeños pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta. En la remota Cova de Iria, en Portugal, y lejos del estruendo de la Primera Guerra Mundial que, por entonces, remecía a Europa, La Señora irrumpe una vez más en la historia. Su mensaje contenía una severa advertencia: ¡dejad de ofender a Dios! Pedía, además, la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, el establecimiento de su devoción a nivel mundial, el rezo del Santo Rosario y la comunión reparadora de los primeros sábados de cada mes. ¿Cuál fue la reacción de la humanidad y de la jerarquía eclesiástica frente al anuncio y a los pedidos de La Señora? ¡Incredulidad! La gravedad del mensaje impuso sobre los tres pequeños videntes una tenaz mordaza. En especial respecto del "tercer secreto" de Fátima, el cual, por los antecedentes que se conocen a la fecha, denuncia y anticipa una fuerte crisis de fe al interior de la Iglesia Católica. En este cautivador ensayo, Julio Alvear narra la historia de Fátima desde 1917 hasta nuestros días y analiza el misterio que envuelve al profético mensaje de La Señora. El autor se sitúa como un atento espectador de los hechos, apoyando su narrativa en una extensa recopilación documental y obsequiando al mundo un libro emotivo, apasionante y revelador.
Una caracteristica de la epoca posmoderna es la aparicion de infinidad de nuevos derechos en practicamente todos los ambitos de la vida humana. La sola enunciacion de estos permite visualizar las dificultades, pues tras cada nuevo derecho suelen imponerse una o mas obligaciones (o prestaciones) a cargo del Estado o del ciudadano comun. O sea, se puede dar la paradoja de que mientras mas derechos elabora nuestro mundo feliz, mas tupida y detallada es la red de imposiciones que puede caer sobre el pobre mortal para aprisionar sus movimientos. Cada nuevo derecho que se crea posibilita la afeccion de otros derechos y libertades ajenas. Y no solo. En la medida que los nuevos derechos se ofrecen con las dotes de los derechos fundamentales, tienen la sentida vocacion de restringir el espacio del debate politico o de lo que llaman deliberacion (y eleccion) democratica.