En diciembre de 2004, Paco Ignacio Taibo II y el Subcomandante Marcos empezaron a publicar en el periódico mexicano La Jornada una novela por entregas titulada Muertos incómodos. El proyecto confirma la vocación literaria del portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, vocación y talento que ya se habían manifestado en los comunicados de la guerrilla. Kristine Vanden Berghe procede a una lectura detenida de los relatos incluidos por Marcos en dichos comunicados y reunidos posteriormente en los libros Relatos de el Viejo Antonio (1998) y Don Durito de la Lacandona (1999).La autora estudia cómo en ellos se plasman los aspectos más debatidos de la insurrección chiapaneca, tales como la representación de los indígenas por el mestizo Marcos, el papel de la mujer en las filas de la guerrilla y la índole supuestamente posmoderna de ésta. Pero también atiende a temas poco tratados: la manera en la que Marcos crea una lengua literaria híbrida con miras a dar cuenta de la identidad de los guerrilleros y de los objetivos de éstos, su uso de una simbología de colores para describir a los actantes, ejemplo de cómo el discurso cae ocasionalmente en un etnocentrismo que el Subcomandante dice querer evitar, o los hilos intertextuales que se tejen -con distintos propósitos- entre sus relatos y el Popol Vuh, los poemas de García Lorca y los textos de Borges. En su conjunto, los recursos literarios que esta lectura saca a la luz demuestran que Marcos concibe sus relatos como armas para convencer a los lectores a favor de su causa y que confía en la eficacia de la literatura cuando se trata de contribuir a la construcción de la comunidad nacional y de las identidades sociales.
Se analiza la obra de Nellie Campobello (1900-1986) partiendo de las ideas propuestas por Johan Huizinga en Homo ludens (1938). El eje del análisis lo forman los textos que escribió en primera persona: Cartucho (1931), Las manos de mamá (1937) y el "Prólogo" autobiográfico con el que introdujo su obra reunida en 1960. A los poemas que redactó al principio y al final de su carrera, el libro que dedicó a Pancho Villa y el texto que publicó con su hermana Gloria sobre los Ritmos indígenas de México se dedican sendos interludios.
No estamos solos. Seres misteriosos se esconden entre nosotros adoptando rasgos humanos. Nos visitan ocasionalmente desde hace siglos, pero estas últimas décadas han invadido nuestras bibliotecas y nuestras pantallas. ¿Quiénes? Los alter egos autoficcionales. Quince investigadores exploran el tema, examinando una categoría de autoficciones en particular, calificadas en la teoría como "fantásticas" debido a que sus autores se crean un personaje y cuentan haber vivido acontecimientos cuyo carácter ficticio no deja lugar a dudas.Los ensayos reunidos aquí se dividen en cuatro partes según los temas, las épocas y las prácticas artísticas que abordan: en la primera, el lector encontrará contribuciones estructuradas en torno a un cuestionamiento de orden teórico, que señalan algunas de las dificultades planteadas por el concepto de autoficción "fantástica" y buscan las maneras de resolverlas; la segunda parte se concentra en novelas y relatos breves anteriores al boom de la autoficción en lengua española que se produce, grosso modo, a partir de los años 1990; la tercera parte analiza textos literarios más recientes, publicados a partir de finales del siglo XX; y por último, la cuarta parte aúna trabajos que tienen la doble particularidad de estudiar la autoficción en su dimensión comunitaria y de basarse en un corpus de autoficciones fílmicas. Este libro, que es el primero en focalizarse de modo exclusivo y sistemático sobre la rama más resueltamente imaginativa de la autoficción, propone en total una lectura crítica de las obras de más de una veintena de escritores y cineastas provenientes de ambos lados del Atlántico
Este estudio aspira a dar una primera forma a lo que, en analogía con «la novela de la revolución», se podría llamar «las novelas de la rebelión zapatista». Aunque los diez textos que se analizan constituyen un conjunto heterogéneo ya que pertenecen a diversos géneros, entre otros el neopolicial, el testimonial y el satírico, leídos en conjunto revelan no pocos puntos de conexión. En todos ellos se pueden examinar las imágenes, positivas o negativas, radicales o matizadas, que sus autores construyen del EZLN, del Subcomandante Marcos o de los simpatizantes de la guerrilla, y se puede medir su distancia o su cercanía respecto al discurso zapatista. Asimismo, cabe preguntarse sobre cada uno por qué sus personajes se entusiasman por la rebelión o hacen el viaje a Chiapas. Además de los temas de las novelas, lo que las conecta en el presente estudio es la manera de leerlas, que consiste en proceder a una serie de análisis del discurso a partir de preguntas que suelen plantearse en el campo de los estudios culturales.