Jose Miguel de la Calle Restrepo – författare
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Uno de los simples, y en mala hora olvidados, placeres que he reencontrado en la reposada vida académica a la que he tratado de volver después de cumplir mi período en la Corte Constitucional, consiste en disfrutar no solo de tiempo libre para leer un libro, sino de la tranquilidad de espíritu para reflexionarsobre lo que, en palabras de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, a uno le venga en gana.Animado por ese espíritu, con gran satisfacción acepté la honrosa invitación queme hiciera JOSÉ MIGUEL DE LA CALLE a prologar su obra.La protección de datos, un asunto reservado hace tan solo dos décadas aexpertos en tecnologías informáticas, se ha convertido con la propagación deInternet en un tema cotidiano que le interesa a todo el mundo, literalmente.Por ejemplo, en julio de 2009, la comisión canadiense responsable de la protección de datos divulgó sus conclusiones sobre Facebook y generó una noticiade implicaciones globales: Facebook estaba violando la ley de protección dedatos canadiense por mantener en sus archivos la información de personas quedecidieron salirse del “sitio”. El responsable en la compañía de la protecciónde la intimidad respondió que analizarían el punto, pero teniendo presente queuna persona entra a Facebook “para compartir, no para esconderse”. Independientemente de cómo se resuelva la cuestión una vez la empresa presente lasmedidas que ha adoptado en el plazo de 40 días, el debate ha sido reabierto. Algún entusiasta de la circulación de cualquier tipo de información preguntará:¿Qué sentido tiene entonces impedir, con el fin de proteger su intimidad, quequienes voluntariamente ingresaron a Facebook se muestren y sigan siendovistos? Por supuesto, la respuesta obvia de las organizaciones protectoras demenores de edad es que ellos no alcanzan a comprender los riesgos en que incurren al mostrarse —así crean que lo hacen por una sola vez y con la posibilidad de arrepentirse— y, por lo tanto, debe haber reglas sobre supervisión ymedios para garantizar su protección. El debate es interesante, porque lo quese dice sobre los menores, también se aplica a los adultos en este campo. Muypocos saben o pueden anticipar que sucederá con la información personalregistrada en bases de datos. La ley canadiense, en la interpretación acogidapor el órgano de regulación competente, admite que el dato personal sea conservado si es necesario para cumplir un propósito apropiado. ¿Qué criteriosse puede emplear para establecer si el propósito de Facebook es apropiado?Ya se anuncia que la cuestión probablemente deba ser resuelta por los jueces.
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