Este libro presenta un panorama general de la historia cultural de las sociedades negras del norte del Cauca asociado con dos grandes componentes que permiten observar dinámicas y desarrollos relacionales: la cultura local y la globalidad. Como elemento conciliador de esta tensión se aborda lo que estudiosos han llamado "estrategias de localización" expresadas en las prácticas culturales de religiosidades, costumbres, y formas de territorializar los espacios en fincas familiares y propiedades comunitarias que dieron lugar a economías campesinas. Dichas representaciones, prácticas y manifestaciones culturales que hacen parte del corpus identitario son expuestas en sus contextos locales y vinculadas con los procesos de modernización que configuran expresiones de las culturas.Son dos los periodos que abarca esta investigación. En primer lugar, la segunda mitad del siglo XIX, enmarcada en las condiciones posteriores a la esclavización (abolida desde 1951) y durante la cual para las sociedades negras fue difícil conciliar un derecho otorgado por ley, con la legitimidad de las autonomías que fueron construyendo como sociedades libres y campesinas. Por otro lado, en el contexto del siglo XX se encuentran ciertas condiciones de desarrollos agropecuarios y el advenimiento de la Modernidad, además de nuevos actores y circunstancias que impone el proceso modernizador en la historia cultural. La introducción de tecnologías para la producción agropecuaria y la realidad urbana fueron claves para la transformación de dinámicas y formas de expresión cultural como chigualos, bundes y novenarios a los muertos.
A partir de fuentes documentales, este libro presenta las dinámicas a través de las cuáles los esclavizados y sus descendientes de la provincia de Cartagena y del valle del río Cauca en la gobernación de Popayán del siglo XVIII, formaron sus propias representaciones de tres importantes elementos que integran una visión total del mundo: el cuerpo, las imágenes de santos y los muertos. Las representaciones aquí son entendidas como constructos históricos mentales y materiales, mediante los cuales aprehendieron, interpretaron y llenaron de sentido los múltiples elementos de su realidad. Estas representaciones sociales fundamentaron su manera de actuar frente al sistema esclavizador. Los hechos, las expresiones corporales y orales registrados en los documentos de archivo evidencian todo un proceso creativo del que fueron protagonistas, en medio del aparente rol pasivo al que los sometía el sistema esclavizador colonial. Testimonio actual de este proceso son las expresiones culturales de los pueblos afrocolombianos de ambas regiones, su espiritualidad, religiosidad, música y baile, en las que el cuerpo, los santos y los muertos hacen acentuada presencia.
A partir de fuentes documentales, este libro presenta las dinámicas a través de las cuáles los esclavizados y sus descendientes de la provincia de Cartagena y del valle del río Cauca en la gobernación de Popayán del siglo XVIII, formaron sus propias representaciones de tres importantes elementos que integran una visión total del mundo: el cuerpo, las imágenes de santos y los muertos. Las representaciones aquí son entendidas como constructos históricos mentales y materiales, mediante los cuales aprehendieron, interpretaron y llenaron de sentido los múltiples elementos de su realidad. Estas representaciones sociales fundamentaron su manera de actuar frente al sistema esclavizador. Los hechos, las expresiones corporales y orales registrados en los documentos de archivo evidencian todo un proceso creativo del que fueron protagonistas, en medio del aparente rol pasivo al que los sometía el sistema esclavizador colonial. Testimonio actual de este proceso son las expresiones culturales de los pueblos afrocolombianos de ambas regiones, su espiritualidad, religiosidad, música y baile, en las que el cuerpo, los santos y los muertos hacen acentuada presencia.
Este libro presenta un panorama general de la historia cultural de las sociedades negras del norte del Cauca asociado con dos grandes componentes que permiten observar dinámicas y desarrollos relacionales: la cultura local y la globalidad. Como elemento conciliador de esta tensión se aborda lo que estudiosos han llamado "estrategias de localización" expresadas en las prácticas culturales de religiosidades, costumbres, y formas de territorializar los espacios en fincas familiares y propiedades comunitarias que dieron lugar a economías campesinas. Dichas representaciones, prácticas y manifestaciones culturales que hacen parte del corpus identitario son expuestas en sus contextos locales y vinculadas con los procesos de modernización que configuran expresiones de las culturas.Son dos los periodos que abarca esta investigación. En primer lugar, la segunda mitad del siglo XIX, enmarcada en las condiciones posteriores a la esclavización (abolida desde 1951) y durante la cual para las sociedades negras fue difícil conciliar un derecho otorgado por ley, con la legitimidad de las autonomías que fueron construyendo como sociedades libres y campesinas. Por otro lado, en el contexto del siglo XX se encuentran ciertas condiciones de desarrollos agropecuarios y el advenimiento de la Modernidad, además de nuevos actores y circunstancias que impone el proceso modernizador en la historia cultural. La introducción de tecnologías para la producción agropecuaria y la realidad urbana fueron claves para la transformación de dinámicas y formas de expresión cultural como chigualos, bundes y novenarios a los muertos.